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Artículo de opinión: La esperanza verde del Bajo

Por: *Manuel Brenes Sebianni

En la tranquilidad y la paz del Valle de Ujarrás, ve la luz la especie del chayote quelite, que surge gracias a la idea y visión de Mr. Hash y la colaboración de don Jorge Chavarría. El chayote, la caña de azúcar, café y algunas hortalizas, significan el soporte económico para las familias de la zona. Hoy la caña de azúcar y el café están en un segundo plano; se mantienen vigorosas las hortalizas, el cas y la guayaba, pero destaca el chayote. Este producto es el principal generador de bienestar del llamado “Bajo de Ujarrás”; su auge vino con el tiempo y apoyo de los gobiernos que iniciaron proyectos de parcelación aprovechados por algunos agricultores que se dedicaron al cultivo del chayote quelite.

Sin embargo, este apoyo no se logró definir con claridad y, al calor de las buenas oportunidades, surgieron unos cuantos mayoristas que tomaron el control comercial, adquirieron propiedades y establecieron empacadoras. A su vez, ejercieron un control cruel y opresor sobre los llamados parceleros, pagando malos precios y devolviendo el producto, cuando tenían llenas sus bodegas para exportar.

En este panorama, el mercado de los parceleros se redujo a las ferias del agricultor y mercados locales, que son una buena alternativa de sobrevivencia y, también, una gran bendición.

Pero, con el ímpetu de la aventura chayotera y con la sana idea del bienestar de las familias surgen grupos, asociaciones y cooperativas que, por diferentes razones, sucumbieron con el tiempo. Hasta que, finalmente, se establece el Centro Agrícola Cantonal de Paraíso (CACP), como una iniciativa local y con soporte gubernamental (MAG, Municipalidad de Paraíso, Inder y UCR), con el propósito de romper la desventura de los pequeños agricultores.

En esta fase se incorpora el Sistema Banca para el Desarrollo, que apoya al CACP con recursos y soporte profesional de la Ing. Gisela Kooper, mediante la supervisión, asesoría y asistencia técnica en modificaciones estructurales y adquisición de equipos, para dar el gran paso hacia una de las metas soñadas de los agricultores de la zona: contar con una planta agroindustrial que genere valor agregado a su producción de chayote principalmente, a los vegetales y a las frutas, denominada “Bajo Verde”, en honor al bajo de Ujarrás.

Gracias al apoyo del Ministerio de Agricultura, Sistema de Banca para el Desarrollo y la presidencia de la Cámara Nacional de Agricultura, así como de las respetables instituciones mencionadas; la agroindustria Bajo Verde se proyecta, no solo como un factor de esperanza y bienestar para nuestra zona agrícola, sino como el modelo a seguir en el empeño del gobierno y sus instituciones, para impulsar proyectos productivos que beneficien a los pequeños agricultores regionales.

En nombre de los agricultores de la zona, junta directiva del CACP, equipo técnico y del personal administrativo de la planta expresamos nuestro más grande agradecimiento y respeto por y para todos los que han caminado la milla extra en esta maravillosa aventura que augura un mejor bienestar para todos.

Finalmente, nuestro respeto y la admiración para el excelentísimo señor presidente de la Republica, don Luis Guillermo Solís Rivera, por su visión y por el apoyo incondicional que ha convertido esta ilusión, en una maravillosa realidad.

“Gracias una vez más, Dios los bendiga y bendiga a nuestra querida Costa Rica”.

Vea el artículo publicado en Diario Extra aquí.